viernes, 28 de julio de 2017

29 cosas que deberías empezar a hacer por tu bien elhuffingtonpost

DIEGO HERNANDEZ
Muchos de nosotros cometemos el error de anteponer las necesidades de los demás a las nuestras. Nos pasamos el día prestando atención a los demás, a nuestras familias y a nuestras carreras profesionales y apenas guardamos tiempo para nosotros mismos. Convertirte en tu prioridad no siempre es sencillo, pero dejarte para el final en la lista de prioridades te llevará inevitablemente al deterioro.
Cuando colocas tus necesidades al final de tus prioridades, te estás drenando, quitándote toda la ilusión que puedas tener e incapacitándote para sentirte realizado en la vida. Cuidar de ti mismo es de vital importancia. Además, ¿cómo vas a ayudar a los demás si no te queda combustible?
Si de verdad quieres empezar a ser tu prioridad y poner en primer lugar tus necesidades, toma nota de estas 29 cosas que deberías empezar a hacer.
  1. Deja de decir "sí" cuando lo que quieres decir es "no".
  1. Deja de invertir tus energías y tu tiempo en gente que no te respeta.
  1. Empieza a pensar en cómo te sientes en realidad.
  1. Convierte tu propia felicidad en tu máxima prioridad.
  1. Deja de poner excusas, tanto a ti como a los demás.
  1. No te presiones demasiado para tomar decisiones.
  1. Invierte tu tiempo en gente con la que te sientas a gusto.
  2. Que no te dé miedo hacerte valer y decir lo que de verdad piensas.
  1. Deja de competir o compararte con los demás.
  1. No pierdas de vista lo que te sucede en la vida en lugar de desear que las cosas sean diferentes.
  1. Concédete el perdón por tus errores del pasado.
  1. Escucha a tu voz interior y a tu propia intuición.
  1. Elabora una lista de objetivos y empieza a dar pequeños pasos todos los días para alcanzarlos.
  1. Ábrete a disfrutar más de los placeres de la vida.
  1. Encuentra tiempo para hacer las cosas que te gustan.
  1. Deja de poner pegas a todas las cosas que te gustaría hacer.
  1. Céntrate en todos los aspectos positivos que hay en tu vida y valora tu suerte.
  1. Deja de preocuparte por cosas que escapan de tu control.
  1. Asume toda la responsabilidad de tu vida, no te hagas la víctima.
  1. Busca soluciones en lugar de dejarte vencer por los problemas.
  1. Celebra tus propios éxitos.
  1. Simplifica tu vida eliminando preocupaciones innecesarias.
  1. Empieza a creer en tu potencial y en tus capacidades para alcanzar el éxito.
  1. No rehúyas de tus sentimientos, asúmelos y actúa en consecuencia.
  1. Aprende a dejarte llevar y relajarte en la vida.
  1. Trátate con amabilidad.
  1. No asumas los problemas de los demás como si fueran tuyos.
  1. Deja de juzgar a los demás y trata de aceptar a todo el mundo tal y como es.
  1. Empieza a quererte.
¿No crees que hoy es un buen momento para empezar?

La novela de la naturaleza granadahoy.com

TRIBUNA


ESTEBAN FERNÁNDEZ-HINOJOSA
Médico

La novela de la naturaleza
La ciencia clásica creía que nos dirigíamos a un destino fijo. Sin embargo, sosteniéndole la mirada a la naturaleza ha logrado descubrir la extraordinaria capacidad de innovación de esta: las compuertas del futuro siguen abiertas de par en par, el mundo no está cerrado, permanece en curso, en devenir. Y eso otorga a nuestras decisiones una relevancia especial. Aún quedan muchas cosas por comprender: las grandes transiciones entre la materia y la vida, entre la vida y la evolución de la vida, entre el cerebro y la conciencia. Ni siquiera el origen del universo parece aclarado.
La nueva ciencia del devenir trata de aplicar su método sobre un relato que cuenta algo así como: érase una vez el cosmos dentro del cual emergió la historia de la materia, de la que surgió otra historia, la de la vida, y de esta un hálito que impulsó la narración de los hombres, su novedad, su creatividad y su enorme singularidad. Y la historia continúa…
En la argumentación mecanicista, el mundo era comparado con un autómata y el hombre con un mecano, y no había razones para presentir el impulso trascendente, pero mientras se ahonda en el enmarañado nido del universo, de la vida y de la conciencia, el asombro vuelve a latir. Desaparece toda contradicción entre ciencia y religión. La idea de trascendencia se funda tanto en lo natural como en lo sobrenatural. Tampoco hay antinomia entre ciencia y cultura; aparece un inusitado interés en los procesos espontáneos de los que surgen formas cada vez más complejas y matizadas.
Pero además de armonioso y bello, el mundo es también inhóspito, lleno de tiranías y crueldades, que a veces se cubren con estolas de armiño, y eso obliga a tener presente el lado trágico de la vida y del universo y a evitar idealizaciones extravagantes. La modernidad se ha postrado ante el imperio del rigor racional, y de una investigación que, bajo la divisa de la neutralidad valorativa, ha ofrecido indiscutibles logros en sus aplicaciones técnicas. Sin embargo, como discípulo de Pascal, creo que el hombre sobrepasa infinitamente al hombre -más allá que ese "miserable montoncito de secretos" del que habló Malraux-, y sabrá formar su nuevo yo con una educación que lo habilite para promover un humanismo plenario que integre la ciencia, la filosofía, la religión y la dimensión estética del arte en su afán por estudiar lo ignoto.
El acercamiento entre las ciencias naturales y la meditación filosófica, entre la medicina y la singularidad que representa cada ser humano, puede cerrar la brecha arcaica entre el logos y el mito, reflejos complementarios de una conciencia que quiere iluminar los enigmas del universo, de la vida y del corazón humano. Logos y mito se excluyen tan escasamente como ciencia y cultura. El mito define y completa al logos donde este no alcanza iluminar en una noche oscura. Despreciar el mito es confesar una ignorancia indigna hoy de un ser civilizado que no debe olvidar que cada rutina cotidiana se escenifica bajo un cielo saturado de infinitas estrellas. ¿Y qué mitos forjar en este milenio? Recuperar el vínculo armonioso con la naturaleza y con los demás congéneres limitaría decisiones políticas arbitrarias que pueden comprometer otra vez la esperanza, sabiendo que los mayores peligros provienen de la insolidaridad con el planeta que nos acoge y con sus desheredados: niños, viejos, enfermos, discapacitados, emigrantes o marginados. La racionalidad pura nada tiene que ver con la ciencia. Al socaire de una conciencia ética, este instrumento puede escudriñar la enmarañada historia en la que conviven personajes como la belleza y el horror en el universo mundo, y superar también viejas concepciones parciales -materialistas o idealistas- en su búsqueda sin fin.
No hace mucho tiempo hubo una generación traumatizada y cargada de razones para la desesperanza, que conoció el devastador daño que los humanos pueden infligir a su civilización. Pero más allá de aquel extraviado yo ilustrado, a las generaciones nuevas -educadas en el buen gusto de elegir con deseo inteligente o inteligencia deseosa-, corresponde alegar motivos legítimos para confiar en su especie y creer que la humanidad posee el bien supremo de superarse a sí misma y empeñarse con las generaciones siguientes para que los niños sigan sonriendo y los enfermos salvándose. Si el sol se halla en la mitad de su ciclo y la humanidad no se destruye a sí misma o por accidente cósmico, queda tiempo suficiente para afrontar los problemas de la vida en común y explorar sus laberintos -antes de ser devorados por algún minotauro tecnológico- y desarrollar esa vida en común, en la tierra o donde quiera que sea, de una manera más agradable, más significativa y más digna, como desenlace de la tensa emoción literaria en esta novela del mundo.

De tramposos y tramposillos granadahoy.com

JUAN CARLOS LÓPEZ EISMAN

El pensamiento lateral consiste en apoyarse en modos heterodoxos pero que solventan el problema

Volviendo a lo del pensamiento lateral, puede valer este ejemplo para dilucidar cómo la mente humana trata de salvar las situaciones más complicadas de manera que apenas produzcan daño. Es el caso de cinco hombres que van juntos por un camino en el campo cuando comienza a llover. En ese momento cuatro de ellos apuran el paso pero el quinto no hace ningún esfuerzo por darse prisa y, sin embargo, se mantiene seco mientras que los otros cuatro se mojan, llegando juntos a su destino. ¿Cómo pudo ser si para trasladarse sólo contaban con los pies? Otro ejemplo también muy conocido es el del hombre que se ha ahorcado en un granero en el que no hay objeto alguno al que haya podido subirse.
No se trata en estos casos de poner al lector delante de una situación clásica de problemas más o menos solubles o de juegos de entretenimiento. En esta apostilla se ofrece una reflexión sobre esquemas de conducta que los seres vivos, cada uno a su nivel, han encontrado como medio de subsistencia biológica y síquica. Los sicólogos que han diseñado este tipo de situaciones y otras parecidas tratan de poner delante de nuestra mente la reflexión sobre este uso del pensamiento que utilizamos con más frecuencia de la que a primera vista pudiera parecer y que nos sirve para resolver problemas vitales y existenciales. Es, más o menos, lo que otros teóricos del comportamiento llaman los sesgos, es decir, el uso de soluciones a los problemas a que tenemos que enfrentarnos, mediante maniobras o sistemas no ortodoxos, procedimientos que normalmente serían ignorados por el pensamiento lógico. El sesgo o el pensamiento lateral consisten en apoyarse en modos heterodoxos pero que solventan el problema. O, mejor, simulan que lo resuelven.
Estos últimos días hemos presenciado actuaciones y procederes públicos en los que protagonistas no han dudado en agarrarse a estas estrategias, no importándoles que se aprecie a simple vista la trampa utilizada. Pero, entre todos, hay una historieta que sobresale por encima: una persona que no está en un sitio porque se lo impide la ley pero, a pesar de ello, sigue estando plenamente en ese sitio. La respuesta a la primera incógnita de arriba es que los cuatro hombres llevaban al quinto, que se encontraba en su ataúd. La de la segunda es que el personaje se había subido a un bloque de hielo que luego se derritió. Y de esta tercera, ¿quién tiene la solución?

Los bosques 'encogen' para adaptarse al cambio climático granadahoy.com

Se prevé que árboles de menos altura y matorrales predominen en los montes mediterráneos de los próximos 100 años

Bosques en la sierra de Baza SIERRA DE BAZA
El fenómeno del calentamiento global conducirá a que previsiblemente en unos 100 años las temperaturas aumenten de 2 a 3 grados y disminuyan las precipitaciones". Esta cuestión, que aborda en un amplio reportaje la revista digital Sierra de Baza,llevó a un grupo de investigación de la Universidad de Córdoba, liderado por el profesor de Ecología Rafael Villar y en colaboración con la Universidad de Wageningen en los Países Bajos, a estudiar cómo reaccionan las plantas ante ese aumento de temperatura, cómo responden ante la sequía y cómo se recuperan las distintas especies.
El grupo de científicos se centró en el bosque mediterráneo. Según su investigación, las especies vegetales de este hotspot persisten al incremento de temperatura y falta de agua regulando el tiempo que dedican a realizar la fotosíntesis. Es decir, si este proceso vital para la planta es algo habitual que desarrollan durante la mayor parte del día, el mismo se reduce en verano y más en épocas de sequía, principalmente para ahorrar agua, pero no todas las plantas reaccionan igual.
Los estudios determinan que mientras que el matorral, especialmente las jaras, sufren mucho la sequía, con la lluvia son las primeras que se recuperan. El matorral tiene más plasticidad fenotípica, lo que le permite modificar con facilidad sus características y adaptarse a las condiciones ambientales del momento. A esto se suma, para favorecer la permanencia de su especie, la estrategia de las jaras de dominar rápidamente el terreno, siendo las primeras especies en colonizar tras un incendio o una sequía.
Sin embargo, según el mismo estudio, la reacción de los árboles del bosque mediterráneo no es la misma. Así, los alcornoques no tienen tanta plasticidad fenotípica y aunque no sufren tanto la sequía y se mantienen más constantes ante los cambios estacionales, la recuperación es más lenta. Esto, unido a que para producir semillas necesitan entre 20 y 30 años de edad y que estas sólo persisten unos meses y además es alimento de muchas especies animales y desaparecen con rapidez, les hace ser una especie vulnerable para su conservación de cara al próximo siglo.
Con estos datos, el bosque mediterráneo va sufrir mucho más las consecuencias del cambio climático que el matorral propio de este ecosistema. En unos cien años este paisaje se transformará y será predominantemente de matorral, puesto que las especies típicas de la zona irán desapareciendo. A esta disminución de especies también contribuirá la epidemia de la seca, un problema que en la actualidad preocupa a los propietarios de las dehesas.

jueves, 27 de julio de 2017

Sobre los vulgarismos elhuffingtonpost

GETTY IMAGES
Illustration by Tom Howey.
Las palabras no son inocentes. Llevan todas una fuerte carga de identidad , porque para eso sirven, para definir. Y llevan además toda la carga histórica de quienes las usaron antes que nosotros. A raíz de la polémica sobre el uso de "iros" /"idos" quiero introducir , como hablante andaluza que soy, lo que se me ha venido a la mente en medio de esta polémica, una de las más frescas del verano.
La palabra "vulgarismo" acompaña a ciertos usos de palabras que se consideran usos del vulgo, es decir, del pueblo, o sea , de los hablantes. Como no tenemos aún disponible un diccionario histórico no podemos saber en qué momento se introduce esta palabra, pero sospecho que nace después de la fuerte introducción de los cultismos de nuestros escritores clásicos, pero no como una oposición a ellos . Porque frío no es el vulgarismo de frígido que fue el cultismo usado por nuestros poetas.
Así que sospecho que ese término se introduce cuando la Academia hace honor a su lema "Limpia, fija y da esplendor" en los años de su creación, a imitación de la francesa, puesto que era nuestro siglo ilustrado. Y dentro de esa tarea de limpieza empezaron a condenarse los usos que en aquellos tiempos se consideraron del vulgo, casi siempre en las áreas rurales o lejanas de los centros de poder. Es decir, empezaron a colgar sambenitos a todas aquellas múltiples variantes de nuestra riquísima lengua que por razones históricas seguían afortunadamente vigentes.
Y en fin, tal vez ha llegado el momento de que nuestros académicos revisen ese término. Si como parece, la función hoy de nuestra institución lingüística es una función más notarial, de dar fe pública de los distintos usos que las palabras tienen de acuerdo con sus connotaciones históricas y geográficas, no tiene mucho sentido mantener el término "vulgarismo".
De acuerdo con que debe ser laborioso sustituir el viejo Diccionario de Autoridades, pero las palabras son nuestra historia y nos ayudan a comprender lo que hemos sido.
Leí la respuesta de un académico, creo que colombiano, que, en el mundo globalizado en el que vivimos, se sintió partícipe de esta polémica puesto que estando tan lejos se sienten sin embargo implicados cada vez que una disputa lingüística se plantea. Porque son castellanohablantes aunque tengan sus respectivas Academias. Así que tenemos un legado común mucho más vivo de lo que pensábamos. Y después del empobrecimiento que la lengua ha sufrido con un medio tan homogeneizador como la televisión no estaría mal rescatar y dar nobleza a muchos términos que por haberse conservado en ciertos territorios y afortunadamente en las áreas rurales aún perviven en nuestro acervo común. Esto puede ocurrir también con las otras lenguas de nuestro territorio, cuyas televisiones producen el mismo efecto. E ignoro qué hacen sus Academias a ese respecto, aunque me gustaría mucho conocerlo.
Es un desafío para los arqueólogos de las palabras. Porque si alguien busca "emprestar" en el diccionario de la RAE online lo va a encontrar con la misma nobleza que prestar. Si busca "antier" se va a encontrar con que se usa en América, pero los académicos no se han dado una vuelta por el sur para ver con qué frecuencia y fortuna se usa. Y me gustaría saber la historia de "arrempujar", tal vez cuando vea la luz nuestro diccionario histórico. De acuerdo con que debe ser laborioso sustituir el viejo Diccionario de Autoridades, pero las palabras son nuestra historia y nos ayudan a comprender lo que hemos sido.
Así, cuando los andaluces dicen "irse ya" en lugar de "iros ya" pueden estar dando un uso diferente que merecería la pena investigar . Ese uso está lejos del infinitivo y lejos de los restantes usos imperativos de los castellanohablantes de otras zonas del país. Porque imperativo es.
Me viene a la memoria el bedel Blázquez, que entraba en el Aula Magna de la Facultad de Letras cada vez que salía un catedrático, y entraba otro y nos gritaba con ese tono entre compasivo y camelístico aquel "Callarse, por favooor". Orden era, aunque nadie de entre nosotros le hiciera el más mínimo caso al que entonces era el más ínclito representante de nuestras variantes lingüísticas.

Los abuelos piden medidas para que el cuidado de los nietos no recaiga en ellos granadahoy.com

La Unión Democrática de Pensionistas solicita al Estado políticas de conciliación para que cuidar a sus descendientes no sea de "manera reiterada".

Un abuelo con su nieto

La Unión Democrática de Pensionistas (UDP) ha solicitado al Estado que ejecute políticas y medidas de conciliación para que el cuidado de los nietos "no recaiga" sobre los abuelos "de forma reiterada", y ha reclamado el reconocimiento por la labor de apoyo que este colectivo supone en muchas familias.
Con motivo del Día de los Abuelos y Abuelas que se celebra este miércoles, la organización, en colaboración con la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF), ha exigido que el Estado reconozca también la contribución social que desempeñan, han informado en un comunicado.
Según estas entidades, el 25% de los abuelos cuida a sus nietos alrededor de siete horas diarias y el 82 % reconoce que si los padres participasen más en el cuidado de los menores, "ellos no tendrían por qué ayudar tanto".
En este sentido, la investigadora de UNAF, Carmen Sánchez Moro, ha asegurado que aunque ser abuelo represente una de las "experiencias humanas más gratificantes" no debe convertirse en una obligación, ya que "impide un envejecimiento activo y saludable" y "limita sus posibilidades de realización, autonomía y participación social".
Además, Moro hace hincapié en la existencia de un "mandato de género" que sitúa a las abuelas en el centro del cuidado, mientas que los abuelos suelen cuidar de "forma voluntaria".
"Las abuelas sienten más esa responsabilidad y la necesidad de cumplir con las expectativas", añade.

Turismo: ¿oportunidad o problema? granadahoy.com

TRIBUNA


ISIDORO MORENO
Catedrático emérito de Antropología Social

El problema no es tanto la saturación de turistas como la forma de gestionar el turismo. Y esto afecta también al importante tema de la relación de éste con el patrimonio cultural

Turismo: ¿oportunidad o problema?
Un reciente informe de Etnocórdoba (grupo de investigación dirigido por el antropólogo Jose María Manjavacas) ha analizado la situación y efectos del turismo en la ciudad de la Mezquita: sus fortalezas, debilidades y potencialidades. Señalan los colegas, por ejemplo, el peligro de "morir de éxito turístico" que corre una fiesta tan cordobesa como la de los Patios, declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, y convertida en mera exhibición visual para curiosidad de miles de turistas que, tras hacer largas colas, solo perciben su estética pero no la red de relaciones sociales y la rica cultura comunitaria que subyace al "espectáculo".
En Barcelona, el pasado 10 de junio, una gran manifestación recorrió las calles del centro para protestar de los problemas que la masificación turística está produciendo: fuerte bajada del número de pisos de alquiler por su conversión en alojamientos turísticos, con la correspondiente fuerte subida de los precios, colmatación de algunos espacios públicos, banalización de calles tradicionales y molestias para los vecinos, que optan, cuando pueden, por trasladarse a otras zonas de la ciudad. En Baleares es cada día más evidente el hartazgo por el comportamiento de un número creciente de turistas low cost que toman las islas como simples escenarios para borracheras y actos vandálicos que no se atreverían a realizar en sus lugares de origen.
Creo no exagerar si apunto que puede estar surgiendo una especie de turismofobia que irá en aumento si no nos tomamos en serio el necesario debate sobre el turismo. Que va mucho más allá de si es adecuado o no (que, rotundamente, sí lo es) crear allí donde no exista una tasa turística: pero no para que todo lo recaudado vaya a la captación de más turistas, sino para subvencionar los servicios públicos y otros gastos que genera la masiva presencia de estos.
Desde luego, no se trata de demonizar el turismo y aun menos a los turistas. Poder hacer turismo es una conquista democrática y todos somos, algunas veces, turistas, como también somos peatones aunque podamos tener coche, pero sí de contemplar la vulnerabilidad de esta "industria" y de estudiar sus diversas y a veces contradictorias vertientes y efectos. Y esto es especialmente urgente en Andalucía, donde recibimos a casi 30 millones de turistas anuales que producen aproximadamente el 13% del PIB. Desde los tiempos del franquismo hasta hoy, las autoridades políticas se han esforzado en que aumente cada año el número de turistas. Y han celebrado siempre este aumento, incluso por encima de la atención a cuáles sean los resultados económicos o qué problemas pueda ello generar. Es hora ya de considerar otras variables que no sean casi exclusivamente la del número. Es hora de someter a análisis las "externalidades" no computadas del turismo. De considerar no sólo sus beneficios (que habría que señalar a quienes llegan, porque los empleos generados por el sector son, en general, precarios o de muy baja calidad) sino también los problemas que crea, sobre todo cuando el turismo se convierte -caso de muchas ciudades andaluzas y de nuestras costas- en monocultivo económico.
Habrá que elegir entre dos opciones que orientarán de forma muy distinta la gobernanza: o nuestras ciudades (Sevilla, Córdoba, Granada, Málaga, muchos municipios del litoral…) lo ponen todo al servicio del turismo como actividad central y casi única -lo que equivaldría a su turistización y a una separación radical entre la ciudad de los turistas y la ciudad donde vive la gente- o se encara la gestión del turismo dentro de un modelo de ciudad diversificada en sus actividades y al servicio, en primer lugar, del bienestar de sus habitantes. Porque, como señala el informe de Etnocórdoba, el problema no es tanto la saturación de turistas como la forma de gestionar el turismo. Y esto afecta también, en grado máximo, al importante y delicado tema de la relación entre turismo y patrimonio cultural.
Urge un debate riguroso y democrático entre los diversos actores: políticos, empresariales, ciudadanos, sindicales, profesionales… Lo que no es de recibo es que sea solo el lobby hotelero el que marque lo que hay que hacer y lo que no. El precedente del cambio de fechas de la Feria de Sevilla es inquietante, y no porque no sea razonable, sino porque se debe fundamentalmente -diga lo que diga el alcalde Espadas- a la presión de los hoteleros para tener dos fines de semana los hoteles llenos a precios muy altos. Precisamente por la importancia del turismo, las decisiones sobre este deben ser parte de una gestión democrática de nuestras ciudades. Si no se hace así, aquí también surgirá la turismofobia. Y no creo que esto sea bueno para nadie.