sábado, 22 de febrero de 2014

s La salud: el «peaje» de los recortes económicos ABC

Un informe en «The Lancet» confirma el aumento de enfermedades infecciosas y mentales entre la población griega


EFE
Médicos griegos en contra de los recortes en sanidad

Más casos de VIH, de tuberculosis y de depresión y un incremento en la tasa de mortalidad infantil. Estas son algunas de las consecuencias sobre la salud de la situación económica en la que lleva inmersa Grecia, según un informe que se publica en «The Lancet».
No es el primer estudio que apunta los efectos negativos de las políticas de recortes en el ámbito de la salud, pero sí uno de los que ofrece datos a largo plazo. Y, según los investigadores de la Universidad de Oxford , deCambridge y de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical, en Reino Unido, confirma que una gran parte de los ciudadanos griegos «ha perdido el acceso a los servicios sanitarios esenciales».
El gobierno griego ha tenido que hacer los mayores recortes en el sector de la salud de toda Europa, ya que el rescate de la Unión Europea le obliga a un tope de gasto público del 6% del PIB. Así, el «tijeretazo» ha hecho queel presupuesto de los hospitales públicos se redujera en más del 25% de 2009 a 2011. «Los datos revelan que el estado de bienestar griego ha fallado a la hora de proteger sus ciudadanos en el momento en el que más apoyo necesitaban», explica uno de los autores del trabajo, Alexander Kentikelenis, de la Universidad de Cambridge.
El autor principal, David Stuckler, cree que tanto el gobierno griego, «como sus socios europeos» parecen haber «cerrado los ojos» sobre el grave impacto de la «austeridad» sobre la salud. «El coste de la austeridad –señala- lo sufren principalmente los ciudadanos griegos». El verdadero peligro, dice Stuckler, «es la austeridad; es un asunto de vida o muerte».
Por ejemplo, el informe de «The Lancet» muestra que la incidencia de VIH se ha multiplicado por 10 entre 2009 y 2012 en los consumidores de drogas, o que se ha duplicado la de tuberculosis en este mismo colectivo. Además, el hecho de reducir la financiación en salud mental en un 55% ha supuesto un incremento en 2,5 puntos de los casos de depresión o en un 45% en el número de suicidios. A todo esto hay que sumar un aumento en la mortalidad infantil del 43 % entre 2008 y 2010, o que la proporción de niños en riesgo de pobreza subió del 28% en 2007, al 30% en 2011.
El impacto de las crisis sobre la sanidad griega ha sido demoledor: por ejemplo, el gobierno griego ha introducido nuevas cargas para las consultas externas y ha subido el precio de los medicamentos. El informe confirma que hay un 47% más de individuos en el país mediterráneo que sienten que no reciben la atención médica necesaria. Y las causas son diversas: incapacidad para pagar la atención sanitaria o los gastos de viaje para acceder a los servicios de salud, medicamentos caros, etc. Además, el desempleo ha hecho que muchos griegos se hayan quedado sin cobertura sanitaria –el estudio calcula que son unas 800.000 personas-.
Aunque los investigadores también reconocen que el sistema de atención sanitaria griego necesitaba una urgente reforma antes de la crisis, señalan que los recortes han terminado por colapsarla.

¿Dónde está la solución?

Las experiencias de otros países que han superado la crisis financieras, como Islandia y Finlandia, dicen los investigadores, deben servir de ejemplo de que hay otras formas de hacer frente a las crisis para evitar «el peaje» que está pagando la salud de la población.
En este sentido, Stuckler cree que «las crisis nos dan la oportunidad para repensar nuestras prioridades colectivas. ¿Cuál es la función del Estado en la protección de las personas?». La salud, y la familia, son las prioridades de cualquier persona, dice, sin embargo, «nuestro modelo económico pone a la riqueza de unos pocos por delante de la salud de la mayoría».
Recuerda este investigador de la Universidad de Oxford que las medidas de austeridad han fracasado. «Han reducido el poder adquisitivo y agravado la pérdida de empleos, dando lugar a un ciclo negativo vicioso porque, al arrastrar el crecimiento, la austeridad hace que la deuda sea más difícil de pagar y de sostener».
Preguntado por el caso de España, Stuckler, autor del libro ‘El coste humano de las políticas de recorte: Por qué la austeridad mata’, señala que es demasiado pronto para ver el efecto de los recortes sanitarios sobre la salud de los españoles y que, además, «gran parte del impacto dependerá de cómo las comunidades autónomas hayan aplicado dichos recortes». Pero, advierte, «hay señales de alerta; en Cataluña, donde comenzaron a hacer los recortes sanitarios en 2011, se han incrementado los tiempos de espera en más de un 40 % y se ha reducido el número de intervenciones quirúrgicas en un 15 %».
El dicho de que «cada 1 euro invertido en salud pública puede suponer un retorno de 3, es real». Y, afirma, la ironía es que las enfermedades que han reaparecido en Grecia, como el VIH, la malaria, la tuberculosis o la resistencia a los antibióticos, «supondrán un coste mucho mayor del que se hubiera invertido en su prevención ».
Y concluye que en Europa hay una sanidad de primera o de segunda. «No es una cuestión de futuro, esto ya está ocurriendo. Por ejemplo, el decreto que ha restringido la cobertura de salud para los inmigrantes ha hecho que en España exista una ‘primera y segunda clase’ sanitaria'».

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