miércoles, 19 de noviembre de 2014

La Alhambra abrirá un museo sobre Ángel Barrios y su tiempo granadahoy.com

El Patronato trabaja para inaugurar este verano un centro que mostrará la vida cultural de la ciudad a comienzos del siglo pasado
G. CAPPA GRANADA

El Patronato de la Alhambra y el Generalife apuesta de manera decidida por Ángel Barrios y por el entramado cultural que se formó en torno a la taberna de El Polinario con un nuevo proyecto museístico para la casa que la familia del músico granadino poseía en la calle Real, en el mismo corazón del monumento nazarí. La Comisión Técnica acaba de aprobar el plan para hacer de esta vivienda y de su entorno un espacio museístico que se incluirá en la visita al recinto nazarí. Por un lado, se mostrará parte del legado que el artista donó a la ciudad y, conjuntamente, se pondrá en valor la casa morisca y el jardín colindante. Según María del Mar Villafranca, directora del Patronato, la propuesta tiene también el objetivo de explicar toda esta zona de la Alhambra, "algo difícil porque llegó al siglo XX como propiedad privada de la familia Barrios, pero contenía en su interior una casa nazarí, los baños de la mezquita y la propia casa con la taberna El Polinario, que tantas significaciones tiene". Por otro lado, la concepción del patrimonio amplía sus márgenes y el valor etnográfico será muy importante porque Falla, Lorca y Barrios fueron los primeros en comprender el valor de la cultura popular. Y el gran anfitrión era Antonio, el padre de Ángel Barrios, un hombre singular que en torno a su poderosa personalidad hizo de su casa el templo por el que pasó todo artista o viajero culto como José Garrocha, Muñoz de Lucena, Isidoro Marín, Rafael Latorre, Sánchez Solá, José Garnelo y toda una generación de paisajistas, además de los ya asiduos y cercanos amigos como Palmer, John Sargent, Santiago Rusiñol, Joaquín Sorolla, Darío de Regollos, Lopez Mezquita, Rodríguez Acosta, Ignacio Zuloaga o Joaquín Mir, que dejaron allí sus obras y caballetes entre estancias, a veces durante años. Muchos de estos artistas correspondieron a tanta generosidad regalando a la familia algunos cuadros. Incluso años más tarde, cuando Ángel Barrios se trasladó a Madrid con la falsa promesa de asumir la dirección del Conservatorio, pudo sobrevivir gracias a la venta de los lienzos que sus amigos le regalaban. Pero eran tantos que todavía se conserva un potente legado que se expondrá convenientemente. 

Toda esta vida estará reflejada en un proyecto que, si se cumplen los plazos previstos, estará en funcionamiento el próximo verano. El germen de este nuevo museo fue la exposición sobre Ángel Barrios que se celebró hace unos meses en el Palacio de Carlos V. "La idea es seleccionar los objetos más identificativos de su legado y que en conjunto puedan articular un discurso, pero no queremos que sea algo fosilizado y que una vez inaugurado se quede siempre así, por lo que la idea es rotar las piezas", aseguró ayer a este diario Enrique Gámez, asesor cultural del Patronato, quien resume con una potente imagen el concepto sobre el que gira el proyecto: "Hay tantas cosas que explicar que si lo contamos todo necesitamos todo el Palacio de Carlos V. Lo mejor es coger botones de muestra". 

El asesor cultural también incide en la figura del padre, que llegó a ser nombrado embajador del arte de la Alhambra y que, pese a sus orígenes humildes, consiguió hacerse con una gran cultura. "Fue un hombre muy interesante porque es un zapatero del Albaicín que se hace a sí mismo, puso una taberna y tienda de ultramarinos con muy buen ojo comercial porque se dio cuenta de que los que vivían en la Alhambra no podían ni comprar un clavo", continúa Gámez sobre el progenitor del artista, una de esas figuras poderosas que surgen de cuando en cuando. 

En cuanto al espacio museístico, todo el trabajo previo de catas arqueológicas y de puesta en valor ya está hecho, con lo que sólo queda el trabajo de interpretación de la vivienda y del entorno. Pero todo está tan medido que todavía no se sabe si, por ejemplo, se instalarán bancos en el jardín colindante que se abrirá también a los visitantes. "En la ejecución de los detalles la Alhambra es muy estricta, aunque lo esencial es la muestra permanente a la que luego se unirá la casa morisca y el patio. En este entorno está el paisaje nazarí, algo que reivindicó el propio Barrios, que decía que todo el mundo tiene derecho a un trozo de naturaleza", señala Gámez para hacer a continuación un viaje en el tiempo y retroceder hasta los años veinte, cuando la calle Real estaba iluminada con luz de gas, sin empedrado y con tierra. "Por lo que hemos estudiado, toda la gente que pasó por aquí no iba a la casa de un músico, iba a ver a un mecenas que recibía a todo el mundo con los brazos abiertos. Que pasaba Falla con Vázquez Díaz y escuchaban una guitarra en el interior, pues le abrían las puertas y se sentaban a escuchar los cantes flamencos con Falla entusiasmado, porque todo lo que buscaba del imaginario común de la Alhambra lo encontraba en esta casa y de la mejor mano, porque el padre de Ángel Barrios era además un gran cantaor y guitarrista", defiende Gámez para poner en contexto el museo sobre Ángel Barrios y su entorno, que es como decir la vanguardia de la ciudad a comienzos del pasado siglo. 

El nuevo espacio museístico tendrá además una firme vocación multimedia, para lo que se apoyará en una renovada página web para mostrar toda la cultura efervescente de estas décadas. Según el asesor de la Alhambra, este no es sólo un lugar que aglutina a artistas, es donde se desarrollan los planes de valoración monumental de la ciudad. De hecho, durante la dictadura de Primo de Rivera, se iba a derribar el Corral del Carbón para construir un cine, pero Ángel Barrios se enfrentó a la concejal de Cultura y logró paralizar esta iniciativa. 

Tal era el amor por su tierra que, en sus últimos días de vida en Madrid, para preservar la imagen que tenía de Granada, su familia se guardó de contarle todos los cambios que estaba experimentado en los setenta. "Muere con el recuerdo de que la ciudad era tal y como él la vivió", concluye Enrique Gámez. Y su memoria más íntima, la casa de su niñez, volverá a ser como en sus recuerdos, atestada de gente ávida de cultura.

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