martes, 30 de mayo de 2017

«Hay que eliminar el estigma sobre los problemas de salud mental; esa marca que nos ponen con el diagnóstico» ABC


El activismo de la vicepresidenta de Salud Mental Castilla y León, Elena Briongos, la convierte en un referente como voz en primera persona del colectivo

La vicepresidenta de Salud Mental Castilla y León, Elena Briongos

-¿Cómo llega a ser la presidenta de la Asociación Salud Mental Aranda y Vicepresidenta de la Federación?
-Pues poco a poco. Con interés y trabajo. Con muchas ganas de participar. También me he sentido apoyada por mi entorno: familiares, técnicos y compañeros. Y luego había una retroalimentación, cuanto más responsabilidad y confianza me daban, más era capaz de desarrollar. También ha habido momentos de vértigo pero nadie dice que la vida sea fácil.
-¿Qué significan los conceptos activismo y participación para las personas con problemas de salud mental?
-Participación es una forma plena de ser capaz de elegir tu vida en todos los campos de esa vida, también en tu proceso de crisis. Activismo es formar parte de esa punta de flecha que permite a las avutardas ahorrar energía y volar más lejos y de forma más eficiente juntas que si lo hicieran solas.
-¿Cuáles son los principales obstáculos para ser parte activa de la sociedad?
-El reconocimiento como persona. Hay que cambiar, y ya lo estamos haciendo, el «rol» de enfermo por el de ciudadano con plenos derechos. También esa idea no desterrada aún de que «somos violentos» por el hecho de tener un diagnóstico. No es así. Una persona con problemas recibe más violencia de la que ejerce. Un diagnóstico no determina que una persona vaya a ser violenta. Sí que habrá que ayudar en el entorno y actuar lo más pronto posible.
-Personalmente, ¿cuál ha sido el obstáculo más grande que ha tenido que superar en esta «aventura» de hacer frente a su problema de salud mental?
-Ha sido esa duda interior entre un diagnóstico crónico de enfermedad mental y la certeza de que nunca he estado «loca», sólo he tenido comportamientos y experiencias distintas a otras personas. Por eso funcionan las asociaciones y los Grupos de Ayuda Mutua. Te permiten hablar con libertad y comprobar que tienes experiencias similares a las que tienen otras personas.
-Vive en un pueblo pequeño de Burgos. ¿Cómo es la situación en el ámbito rural para las personas con problemas de salud mental?
-Hay menos recursos de todo tipo y más dificultad para desplazarse. Esto se está solucionando en otros entornos rurales con los Equipos de Ayuda Comunitaria, que permiten acercar los recursos al entorno donde vives. Hay que eliminar el estigma, esa marca que nos ponen con un diagnóstico. Hay que hacer más charlas informativas. Hablar más de la locura y normalizar experiencias.
-¿La figura del Asistente Personal es un recurso que puede dar respuesta a estas carencias existentes en los pueblos?
-Lo primero es saber que hay una persona que necesita apoyos. Desde Salud Mental Aranda, se ha hecho un estudio, en colaboración con los CEAS, que ha detectado en la zona de Huerta y Roa unas 132 personas sin visibilidad. La figura del Asistente Personal estaría integrada dentro de ese equipo que acercara la salud mental a dónde se vive. Hay algo esperanzador en ello, ya se están formando en esta figura personas con diagnóstico, esto permitirá crear trabajo y, a su vez, mejorar la atención a las personas con problemas de salud mental.
- ¿Qué cree que pretende conseguir y qué mensajes se están lanzando a la sociedad desde el Congreso que se celebra desde ayer en Ávila?
-Este Congreso sigue la línea del movimiento Salud Mental que nos permite visibilizar y dar voz a las personas por las que se han creado estas Asociaciones. Permitir que opinemos en primera persona y que entre todos eliminemos estigmas y formemos parte activa de nuestro futuro. Pero no nos adelantemos. Las conclusiones las daremos una vez concluido el congreso, donde están siendo recogidas por los miembros del Comité Pro Salud Mental en Primera Persona.
-¿Cómo percibís que la sociedad os ve?
-Aún nos ven como enfermos. Hay que cambiar ese concepto. No somos ‘enfermos’ 365 días al año, ni toda la vida, ni siempre. También somos padres, hermanos, amigos, trabajadores, ciudadanos, pintores, maestros, cuidadores…
-¿Cómo le diría que deben verles?
-Sin etiquetas. Pensando que somos personas y que podemos, o no, hacer las mismas cosas que los demás. Que también tenemos los límites y las carencias que otros, pero que no nos juzguen de antemano, que se acerquen y nos conozcan.
-¿Cómo se imagina a la sociedad y la salud mental dentro de 20 años?
-Ojalá nadie tuviera un diagnóstico, pero eso es un sueño. La realidad que imagino es una participación muy grande de los propios componentes de Salud Mental. Espero que psiquiatras y psicólogos se den cuenta de que avanzan si nos preguntan y nos tienen en cuenta. Espero que los medicamentos den un giro importante y tengan menos efectos secundarios y necesitemos menos cantidad y nos apoyemos más en otras terapias. Espero estar sana, porque estoy de acuerdo con ‘La Princesa Inca’ de Radio Nikosia cuando dice: «…Para mí salud mental es ser feliz. Es estar a gusto en el mundo y tener ganas de vivir,...».

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